Aun
se pregunta por que entro en la rueda de lo prohibido, del silencio,
de la oración. Ya es tarde para salir piensa ella, pero a
descubierto la forma de ganar tiempo al pasado.
Empujada
por la familia y sin querer hacer daño nunca a sus padres. Inés
ingreso en el convento con tan solo 17 años, primero entro de
novicia y poco a poco su consagración fue tomando color con el paso
de los años. A ella la habían criado bajo un pulcro respeto a Dios,
claro que ella se sentía atraída por esos chicos de su barrio, pero
jamas se atrevería a contradecir a sus padres, desde muy pequeña ya
sabia lo que era rezar, comprometerse a la iglesia y anular su niñez
.
Estando
en el convento un día fueron a preguntar por ella, Antonio amigo
suyo desde su infancia,ya casado y con dos hijos jamas pudo borrarla
de su cabeza, aun recuerda el día de la despedida con Inés y de eso
ya habían pasado 13 años,y no puede dejar de pensar en la carita de
su amada Inés llorando y deseándole a el toda la felicidad que se
merecía, pues aun ella amándolo no tuvo la fuerza para detener su
futuro.
La
alegría que sintieron los dos al verse fue inexplicable, no supieron
como reaccionar a ese encuentro, pero se dieron la mano con un fuerte
apretón y un leve y sensual roce de piel. Sentados y algo mas
tranquilos comenzaron hablando de su pasado vivido y del pasado de
cada uno ,no descubierto aun por el otro.
Antonio
le explico que se caso hacia 10 años, que de ese matrimonio tuvo dos
hijas una Inés y Clara, y por algún motivo atraído o bien por el
pasado o por la curiosidad de saber de ella había venido a verla y
que le perdonara pero jamas pudo olvidarla.
Inés
por su parte sintió escalofríos al escuchar la historia de el,
primero se alegro de los de sus hijas pero ella tampoco lo olvido a
el nunca, aunque fue ella quien decidió su vida , siempre ha sabido
lo mucho que lo amo en silencio .
Se
les hizo tarde y se tuvieron que despedir , prometiendole este venir
a verla alguna vez mas que otra, y entre las vigilancia de las demás
hermanas, se saco una foto suya y se la dio a Inés apurando que no
le vieran.
Ya
estando ella sola en su dormitorio y de rodilla hablando con su
condena llamado Dios , le decía que le perdonara pero necesitaba
sentir algo en su cuerpo que tantos años había estado callando. Fue
así la primera masturbación de Inés , se desnudo por completo,
cogió la foto de Antonio y se la puso en sus grandes pechos,
arrastrándola por todo su cuerpo, mientras descubría en su soledad
absoluta un pequeño montículo de piel que estaba dilatado y
gritándole que le acariciara con la delicada yema de su dedo. Inés
se rozaba suavemente su monte de venus, y con su otra mano se
pellizcaba su pezón , haciéndole sentir un placer rotundo y
forzosamente silencioso.
Cuando
se imaginaba Antonio a su lado , su olor que le había penetrado
hasta dejarla atontada, se entremetió entre sus piernas su fiel y
amiga almohada, cruzo sus piernas y sujetándola fuerte, se refregaba
con ella en su clítoris una y otra vez , y cuanto mas pensaba en
Antonio en sus fuertes manos, mas gusto sentía, sudando quedo
atónita de placer, y con culpabilidad de haberse entregado a un
hombre imaginario toda su vida, habiendo tenido un hombre en carne y
hueso a su lado amándola....
Quedo
dormida con la foto de Antonio apoyada en su boca y en la mano el
crucifijo del hombre imaginario llamado Dios.... AMEN.
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