miércoles, 4 de junio de 2008

AMEN





Aun se pregunta por que entro en la rueda de lo prohibido, del silencio, de la oración. Ya es tarde para salir piensa ella, pero a descubierto la forma de ganar tiempo al pasado.

Empujada por la familia y sin querer hacer daño nunca a sus padres. Inés ingreso en el convento con tan solo 17 años, primero entro de novicia y poco a poco su consagración fue tomando color con el paso de los años. A ella la habían criado bajo un pulcro respeto a Dios, claro que ella se sentía atraída por esos chicos de su barrio, pero jamas se atrevería a contradecir a sus padres, desde muy pequeña ya sabia lo que era rezar, comprometerse a la iglesia y anular su niñez .

Estando en el convento un día fueron a preguntar por ella, Antonio amigo suyo desde su infancia,ya casado y con dos hijos jamas pudo borrarla de su cabeza, aun recuerda el día de la despedida con Inés y de eso ya habían pasado 13 años,y no puede dejar de pensar en la carita de su amada Inés llorando y deseándole a el toda la felicidad que se merecía, pues aun ella amándolo no tuvo la fuerza para detener su futuro.

La alegría que sintieron los dos al verse fue inexplicable, no supieron como reaccionar a ese encuentro, pero se dieron la mano con un fuerte apretón y un leve y sensual roce de piel. Sentados y algo mas tranquilos comenzaron hablando de su pasado vivido y del pasado de cada uno ,no descubierto aun por el otro.

Antonio le explico que se caso hacia 10 años, que de ese matrimonio tuvo dos hijas una Inés y Clara, y por algún motivo atraído o bien por el pasado o por la curiosidad de saber de ella había venido a verla y que le perdonara pero jamas pudo olvidarla.

Inés por su parte sintió escalofríos al escuchar la historia de el, primero se alegro de los de sus hijas pero ella tampoco lo olvido a el nunca, aunque fue ella quien decidió su vida , siempre ha sabido lo mucho que lo amo en silencio .

Se les hizo tarde y se tuvieron que despedir , prometiendole este venir a verla alguna vez mas que otra, y entre las vigilancia de las demás hermanas, se saco una foto suya y se la dio a Inés apurando que no le vieran.

Ya estando ella sola en su dormitorio y de rodilla hablando con su condena llamado Dios , le decía que le perdonara pero necesitaba sentir algo en su cuerpo que tantos años había estado callando. Fue así la primera masturbación de Inés , se desnudo por completo, cogió la foto de Antonio y se la puso en sus grandes pechos, arrastrándola por todo su cuerpo, mientras descubría en su soledad absoluta un pequeño montículo de piel que estaba dilatado y gritándole que le acariciara con la delicada yema de su dedo. Inés se rozaba suavemente su monte de venus, y con su otra mano se pellizcaba su pezón , haciéndole sentir un placer rotundo y forzosamente silencioso.

Cuando se imaginaba Antonio a su lado , su olor que le había penetrado hasta dejarla atontada, se entremetió entre sus piernas su fiel y amiga almohada, cruzo sus piernas y sujetándola fuerte, se refregaba con ella en su clítoris una y otra vez , y cuanto mas pensaba en Antonio en sus fuertes manos, mas gusto sentía, sudando quedo atónita de placer, y con culpabilidad de haberse entregado a un hombre imaginario toda su vida, habiendo tenido un hombre en carne y hueso a su lado amándola....



Quedo dormida con la foto de Antonio apoyada en su boca y en la mano el crucifijo del hombre imaginario llamado Dios.... AMEN.





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